Es verdad que los poemas de Rubén Fischer, como anota él mismo, nos expresan el eros y thánatos que han dado sentido a momentos de su vida. ¿Y realmente logra su cometido? Bien podríamos aseverar que lo consigue, sin embargo, debemos añadir que a los lectores nos lleva a experimentar las vivencias del autor: el deseo, la pasión, el amor, la alegría, la intimidad, la partida, la añoranza, la tristeza, la impotencia, el recuerdo. En esencia, nos envuelve en ese mundo suyo de delirios y ausencias. De una manera u otra, los versos del poemario construyen imágenes y escenarios en los que podremos identificarnos más de una vez.

El maestro Fischer toma conceptos universales y visibiliza el peso que poseen. La atracción sexual que nos mueve de una u otra manera como el poderoso motor de una locomotora y que nos genera la sensación de inmortalidad cuando estallan las hormonas, cuando nos encontramos fluyendo en la atracción mutua. Y el golpe de realidad al llegar la muerte, nuestra capa protectora y mágica desaparece para dejarnos frente a nuestra enorme indefensión. Entonces nos asimos a la memoria y a las nuevas posibilidades eróticas para sobrevivir. 

El verso libre fluye y la musicalidad aflora, se aprecia el estilo personal y vamos cayendo en un poema y otro, y otro, así, por último, de la sección “Instantes”:

V
Huyo de mí
sin sosiego
ante el vacío
impávido
de ti.

Disfruta de este libro, de la editorial Morvoz (2019) que puedes comprar (una vez que se acabe la cuarentena) en la Librería Somos Voces (antes Voces en Tinta: Niza 23A, Zona Rosa, Colonia Juárez, Ciudad de México).

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