México, apocalíptico y misterioso,
que, con gesto orgulloso, te abres las venas,
y prefieres cien luchas a un vil reposo
y el estrépito de armas al de cadenas;

tú has caldeado mi espíritu en los ardores
locos de Sol que inflaman tu denso ambiente,
y has llenado mi verso de los fragores
con que combaten tu Águila y tu Serpiente…

Todo en ti es excesivo; todo exaltado;
todo, nube o montaña, rayo o torrente;
todo como si fuera visto (visto o soñado)
al través ya de un prisma, ya de un lente.

La neroniana piedra brilla en el ojo
cruel y displicente de tus tiranos:
manto de terciopelo cubre el despojo
de cada crimen que urden hábiles manos…

Espartaco sacude su tea al viento,
sobre la rebeldía de los afanes
con que su pan reclama tu pueblo hambriento:
¡ya no hay quien multiplique los cinco panes!

Un esplendor sagrado nimba la frente
del titán que se crispa desesperado…
¡Al fin será el torrente más transparente
cuanto más en las peñas se haya golpeado!

México exuberante y atormentado:
¿Traerá tu choque de armas paz de cadenas?
Tuyo soy; no me importa que hayas arado
en el mar… o haya escrito yo en las arenas.

José Santos Chocano (1875-1934)
Obras completas.
Edición de Luis Alberto Sánchez.
Aguilar, Madrid, 1954

Un poema al día, para que quienes puedan se lo pongan encima y lo atesoren en la memoria. Selección de Felipe Garrido.

Miguel Ángel Porrúa, editor; Academia Mexicana de la Lengua; Creadores Eméritos FONCA.

Si te gustó, ¡compártelo!