Postal: Pabellón Ferri, sección 4, 195?

Milena, decapita un gallo en celo y con su sangre
dibuja en el vientre una estrella que palpite por tu ombligo.

Empuña una piedra en el sueño, algo sólido
que recuerde lo eterno y lo etéreo de nosotros.

Y en el doblez del abrigo, surce mis mensajes,
llévalos contigo en tu paso lento por el frío.

Postal: Pabellón Ferri, sección 4, 195?

Tengo un colmillo entre las manos, anoche se lo arranqué al jabalí.
La fierecilla arremetió por los rincones de la habitación.

Era necesario tajar al cerdo montés, porque al cerrar los ojos,
sus gruñidos espinaban los mantos de mi cerebro.

Con este diente afilado, ennegrecido por la rabia,
tatuaré en la pared todas mis ausencias.

Postal: Pabellón Ferri, sección 4, 196?

He cavado profundo en la tierra
para esconder la última imagen, ese lampo
cruza fulminante la memoria:

sonríes, me abrazas. Sonríes,
me abrazas y subes al tren. Sonríes,
me abrazas, subes al tren y lloras
tras la ventanilla… Llueve.

He llegado a la exactitud del silencio,
donde los topos blancos no pueden hurgar.

Postal: Pabellón Ferri, sección 4, 196?

¿Dónde está Dios? ¡No lo he visto!
Yuri Gagarin

Milena, un hombre recorrió la órbita del planeta,
afirma que desde las alturas del cosmos la Tierra es hermosa.
Vio las islas y las costas, las montañas y el curso de los ríos;
pero ¿habrá visto a Dios?, ¿el rostro de la verdad?, ¿su locura?

Quizás se vio a sí mismo, una gota de agua flotando en el espacio.

Postal: Pabellón Ferri, sección 4, 197?

¿A quién le escribo cuando te escribo?, ¿me escribo a mí?
¿Sobre qué labios, en qué palabras se detiene la tinta?
¿Mis palabras te cercan, te acercan al dolor de no verte?

La ausencia de ti, ¿devuelve sentido a la distancia?,
¿por qué entonces insiste la blasfemia en sostenerte,
en nutrir mi parloteo con señales falsas?

Tu nombre es una fisura en la garganta.

Postal: Pabellón Ferri, sección 4, 198?

Difícil explicar la agonía del hombre ajeno,
su mirada bífida que desbrizna el tiempo.

En la caída la sangre espesa, Milena,
es azogue lo que circula mansamente.

Enzia Verduci (1967)
Nanof sesenta
Vaso Roto / Conaculta, México, 2019

Un poema al día, para que quienes puedan se lo pongan encima y lo atesoren en la memoria. Selección de Felipe Garrido.

Miguel Ángel Porrúa, editor; Academia Mexicana de la Lengua; Creadores Eméritos FONCA.

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