Vinieron en tardes serenas de estío,
cruzando los aires con vuelo veloz;
en tibios aleros formaron sus nidos,
sus nidos formaron piando de amor.

¡Qué blancos sus pechos!, sus alas qué inquietas,
¡qué inquietas y leves!, y abriéndose en cruz,
y cómo alegraban las tardes aquellas,
las tardes aquellas bañadas en luz.

Así en la mañana jovial de mi vida
llegaron en alas de la juventud
amores y ensueños como golondrinas,
como golondrinas bañadas de luz.

Mas trajo el invierno su niebla sombría,
la rubia mañana, llorosa se fue,
se fueron los sueños y las golondrinas,
y las golondrinas se fueron también.

Letra de Luis Rosado Vega (1873-1958),
Música de Ricardo Palmerín (1887-1944).

Un poema al día, para que quienes puedan se lo pongan encima y lo atesoren en la memoria. Selección de Felipe Garrido.

Miguel Ángel Porrúa, editor; Academia Mexicana de la Lengua; Creadores Eméritos FONCA.

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