El nacimiento de la palabra no está en la lengua, sino en la entraña. Escapa de los ovarios para engendrarse en el cuerpo que está atado a mi sombra: una silueta negra que me imita, pero no me permite ver quién soy.

–Priscila, las sombras son palabras.

No, las palabras son células muertas; son el cabello que cuelga de mi cráneo y crecen como rosales trepadores hasta tocar los planetas en el espacio.

–Del otro lado de la palabra tampoco hay nadie.
Y entonces, si no estoy en las palabras ¿en dónde estoy?
Si digo sufrir ¿sufro?
Si digo vivir ¿vivo?
Si digo mujer ¿existo?
Si digo Priscila ¿soy?

El lenguaje es la muerte. La entraña es vida. Escribir es un ciclo entre ciclos donde aquello que engendré culmina en un charco de sangre seco.

Priscila Palomares (1994)
Ecografías
Conarte, México, 2019

Un poema al día, para que quienes puedan se lo pongan encima y lo atesoren en la memoria. Selección de Felipe Garrido.

Miguel Ángel Porrúa, editor; Academia Mexicana de la Lengua; Creadores Eméritos FONCA.

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