…lo más bello es muy poco
Jorge Guillén

Nada es bello.
La belleza no es bella.
Lo bello, es feo.
Lo bello, no lo es.
La bella, es casi bella
pero no se alcanza.
Bella en sí misma la fugaz belleza,
no es bella para los demás.
Bello en su dentro –al terminar consigo–
lo bello no es ya bello
para aquella belleza,
brusca y particular, de muslos llenos,
talle apretado,
videncia de una luz
que mira
al ojo Gorostiza,
al ojo Mallarmé.
Esta bella persigue su belleza,
se persigue a sí misma en su retrato
que los meses royeron al contrario,
pues lo hicieron más joven que el modelo.
Inútilmente persigue y se persigue:
no será bella más;
antes de serlo
no era bella tampoco.
Cuando era bella, no lo fue.
Nunca fue bella en realidad,
aunque era bella para todos.
Si la propia belleza no fue bella
–ya se dijo–
si ella misma, la bella de las bellas,
la bella bella,
no lo es.
Si bella como es ella
parece ruda ahora,
si bella aquella bella es forma de ella,
ciudadano Platón, Topos Uranos,
¿cómo ha de ser alguna cosa bella?
¿cómo belleza ha de tener alguno?
¿cómo belleza habrá en este poema?

Eduardo Lizalde (1929)
Antología impersonal.
SEP, México, 1986.

Un poema al día, para que quienes puedan se lo pongan encima y lo atesoren en la memoria. Selección de Felipe Garrido.

Miguel Ángel Porrúa, editor; Academia Mexicana de la Lengua; Creadores Eméritos FONCA.

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