Cualquier cosa es mejor
a este avispero en llamas que me aguija,
porque aquí en donde estoy me duele todo:
la tierra, el aire, el tiempo,
y este volcanizado sueño a ciegas sucumbiendo.

Anoche sollozaba por un vaso de luz,
toda la noche ardí de sed
y amanecí vacía.

Otra noche fue el sobresalto dulce, el de la sangre;
enardecida fui de la jaula al látigo,
del látigo al silbido
agresivo y caliente de las venas,
amanecí amargada.

Otra, se me adentró un amor como montaña,
gacela estremecida vagué temblando húmeda de lágrimas;
mansamente en silencio,
ahíta de ternura,
bebí luz de cristal entre los sueños,
se me quebró en la entraña, me cortaba,
y me quedé en tinieblas…

¡Cuántas cosas he dicho!
Palabras que se arrancan
por no llorar de rabia.
Ya no puedo dormir sobre la misma almohada
aunque los ojos sueñen;
me repudio al decirlo,
pero cualquier cosa es mejor
a este avispero en llamas en que vivo.

Enriqueta Ochoa (1928-2008)
En Poetas de México y Latinoamérica
Cuadernos de la Palabra
Universidad Veracruzana, Xalapa, 2007

Un poema al día, para que quienes puedan se lo pongan encima y lo atesoren en la memoria. Selección de Felipe Garrido.

Miguel Ángel Porrúa, editor; Academia Mexicana de la Lengua; Creadores Eméritos FONCA.

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