Del lenguaje

La poesía siempre es puntual / Jaime Bali

Ramiro contaba emocionado cualquier suceso por insignificante que fuera y recuerdo un viernes en algún lugar de la ciudad de la que estaba resueltamente enamorado por muchas razones y profundamente desilusionado por otras apareció con una historia donde se reunían lo real lo trágico la ficción lo alegre y ese sabor picante que le ponía a todos sus relatos acabo de pasar me dijo por un momento muy difícil con la presentación de Amor, Patria mía el libro de Efraín Huerta tú lo conoces un genio el del azul celeste el de Las noches del alba todo había marchado sobre ruedas desde que nos visitó en Ediciones de Cultura Popular con su original Palleiro y yo enmudecimos con aquella joya en las manos y nos divertimos muchísimo escuchando a aquel hombre de  buen humor e imaginación para contar las cosas de manera inesperada se despidió y Carlos y yo nos preguntamos por qué le decían el Gran Cocodrilo nos repartimos las tareas ya sabes me encargué de la edición y Carlos hizo ese mismo día los primeros bocetos de la portada una de las más bellas del mundo mundial se armaron los pliegos para la imprenta y los originales de la portada color sepia amoroso como los textos  y todo era miel sobre hojuelas alguien llamó para avisarnos de la fecha y el lugar de la presentación claro contesté antes les haré llegar ejemplares los días se escurrieron y una mañana llegó el impresor con las capillas del libro Palleiro se emocionó al ver la portada a mí me gustaron definitivamente el diseño y las ilustraciones pero en ese momento me di cuenta de que el libro tenía índice pero no folios no sabíamos cómo habían desaparecido ya doblé los pliegos nos dijo el impresor saltamos de los asientos y nos dimos a la tarea de armar pliegos nuevos para negativos que sólo llevarían los folios para una entrada de máquina en todos los pliegos frente y vuelta pero el tiempo jugaba en contra eran 8mil ejemplares inusual para el género los días se encimaron se hicieron menos se nos vinieron encima y por fin la tarde de la presentación salimos volando de la imprenta con los únicos cien ejemplares recién encuadernados que había el presentador alargó los datos curriculares y los comentarios sobre los participantes que seguramente se preguntaban dónde estaba el libro para darnos tiempo dejamos el auto a medio estacionar y entré al salón con cinco libros para la mesa el poeta me miró desconcertado y sin perder la cordura dijo tengo en mis manos la mejor portada de todos mis libros Palleiro y yo nos miramos y soltamos el cuerpo al final Ramiro se acercó para disculparse y le solicitó al poeta con todo respeto y en voz baja que le firmara un ejemplar el Gran Cocodrilo que ya había firmado todos los libros del mundo tomó uno, escribió en la portadilla lo cerró y se lo entregó con un apretón de manos Ramiro se despidió y disculpándose corrió por el corredor y al llegar a la calle pudo leer el texto 

 no te preocupes
 Ramiro
 la poesía
 siempre es puntual

El arte de escribir

Escritura y oralidad 3/4

Viene de 2/4

En 1939, después de la derrota de la República en la Guerra Civil española, Eulalio Ferrer llegó a un campo de refugiados en Francia y cambió su única pertenencia, una cajetilla de cigarros, por un ejemplar de El Quijote. Durante los meses que permaneció confinado, esa novela fue su principal compañía; lo siguió siendo después, en los años en que dirigió con enorme éxito su agencia de publicidad en México. También en este caso está presente una experiencia catastrófica de la pérdida; despojado de cuanto tenía, don Eulalio encontró consuelo en la sabiduría del Caballero de los Leones, en sus numerosas derrotas y su imbatible capacidad para reponerse y hacer frente a nuevos retos.


La oralidad literaria ha sido cumplidamente estudiada. De ocho siglos atrás llegan a nosotros las voces anónimas de los juglares:

“Oit varones huna razón…”, comienza la Vida de Santa María Egipcíaca. Y el Libro de la infancia y muerte de Jesús dice “Pues muchas vezes oyestes contar…” Y la Disputa del alma y el cuerpo, “Si queredes oyr lo que vos quiero decir…” Y la Razón de amor con los denuestos del agua y el vino, “Qui triste tiene su coracón/ benga oyr esta razón…” Ecos de una época en que, aunque la escritura alfabética estuviera al alcance de algunos, buena parte de la cultura se hallaba basada en la palabra hablada, en la asimilación memorística de las imágenes –y de la poesía.

En septiembre de 1957, durante un coloquio de medievalistas, en Lieja, Martín de Riquer despertó una enconada controversia al subrayar el carácter oral de la antigua épica europea. Según dijo:

En nous transformant en lecteurs, en lisant une chanson de geste imprimée, ou même copiée sur un manuscrit conservé dans quelque bibliothèque, nous commettons une infidélité envers un genre qui exige un public, auditeur d’une narration récitée. Nous ne pouvons faire abstraction du livre car il nous est absolument nécessaire, mais nous devons faire un effort pour l’oublier et pour considérer que ce n’est pas, dans ce type de littérature, une pièce rigoureusement fondamentale.

El uso de epítetos y de tópicos, los pasajes formularios, las irregularidades métricas y de los tiempos verbales corresponden a los modos de la composición oral. Esto es hoy un conocimiento general, merced a las investigaciones sobre todo de Parry y de Lord, a partir de la tarea precursora de Murko.

Matthias Murko publicó en 1929 su obra La poésie populaire épique en Yougoslavie au débout du XX siècle. 

Milman Parry encontró en los hallazgos de Murko sobre las obras de los guslari yugoslavos una clave para sus propias indagaciones sobre la literatura homérica. En 1930 y 1932, Parry publicó sus “Studies in the Epic technique of oral verse-making” en los Harvard Studies in Classical Philology (XLI y XLIII); comparando el lenguaje homérico con el de los poetas épicos yugoslavos de casi treinta siglos después, propuso la identidad entre el estilo formulario y el de la improvisación oral. La tesis de Parry, a su vez, inspiró la obra de Sir Cecile Maurice Bowra, Heroic Poetry, que estudia composiciones épicas en una treintena de lenguas. En 1960, Albert Bates Lord publicó The Singer of Tales, obra definitiva para la difusión de las ideas y los descubrimientos de Murko, Parry y el propio Lord.

Transcribo un párrafo revelador, en que Bowra da cuenta de algunos descubrimientos de Murko, y establece las circunstancias en que, en los confines de la oralidad, es creada y transmitida buena parte de la literatura, así como de la manera en que la escritura asienta y fija algunas de sus obras:

Matthias Murko examined the methods of performance in Jugoslavia and discovered that the bards rely mainly on improvisation. A bard may hear a poem only two or three times and be able to reproduce it, but he will not do so in the same words. To some extent each performance is a new creation. No bard repeats the same poem exactly word for word. Indeed, in the course of years he may introduce such changes into a subject that it becomes unrecognizable. As he gets used to a theme, he may expand and enrich it until his final version is two or three times as long as the first […] It is of course possible that some poems have reached a kind of finality, and no one would dare to give them a new form. But that is because they have been written down and circulated and become widely known.

Los pasajes formularios, los tópicos y epítetos que brindan a los autores y los difusores soluciones seguras para comenzar y terminar sus obras, para pasar de un episodio a otro, para avivar la curiosidad del público o suscitar su entusiasmo, siguen siendo los recursos de la oralidad.

Las irregularidades métricas y la alternancia de tiempos verbales han ido desapareciendo a medida que la escritura se ha ido extendiendo. En cambio el uso de fórmulas, tópicos y epítetos ha sobrevivido a la escritura; en parte como legado de una tradición literaria; también como recurso estilístico. Seguimos encontrando estos recursos en las formas literarias más profundamente inscritas en la oralidad, como las décimas, las coplas, los corridos, aunque sus autores y difusores sean letrados. Unos cuantos ejemplos de corridos que se siguen cantando:

Ya con ésta y me despido
dándole vuelta a una higuera,
y aquí se acaban cantando
versos de Leandro Rivera. [De la muerte de Leandro Rivera]

Vuela, vuela, palomita,
vuela hasta San Juan de Ulúa;
aquí termina el corrido
de Lucita y Juan Urzúa. [De Juan Urzúa]

Vuela, vuela, palomita,
párate allí en la veleta,
aquí se acaba cantando
el corrido de Coleta. [De Coleta Guillén]

Ahi con ésta me despido,
por las hojas de alelía,
y aquí se acaba cantando
la tragedia de García. [De Julián García]

¡Ay!, qué bonita es la plata,
pero más bonito el oro;
aquí se acaban cantando
las tragerias de Teodoro. [De Teodoro Barajas]

Ya con ésta me despido,
ya la puerca torció el rabo;
aquí se acaban cantando
recuerdos de Marcial Bravo. [De Marcial Bravo]

Sigue en 4/4


Atisbos

Disimulos

Recuerdo cuando en el año once estuvieron a punto de fusilarme. Con los Mata, con el negro Plácido, caímos prisioneros. Los capitanes enemigos, Baisa y Pacheco, ordenaron que fuéramos pasados por las armas y señalaron a cuatro hombres para que nos ejecutaran. Pero en ese momento, los capitanes empezaron a discutir: Baisa no quería que me fusilaran; Pacheco insistía en mi muerte. Por poco se dan de balazos. Pero se impuso Pacheco. Vi caer a Jorge Mata. Después a su hermano Pedro, los dientes trabados. Seguía Plácido. Pacheco iba a dar la orden de fuego cuando Baisa me gritó “¡Monta y pélate!” Con agilidad propia de los años juveniles, de un salto monté un caballo que se hallaba a corta distancia y emprendí veloz carrera, entre los breñales. Alcancé a oír la descarga. Después supe que, a un lado de sus buenos sentimientos, el capitán Baisa y mi madre, por aquellos días, dicen… no hacen falta detalles. 


Líneas sueltas

Escuchar no sus palabras, sino lo que está detrás de ellas; lo que los llevó a decir lo que dijeron.

Quería ver más allá de esa tarde en que se marchaba; esa tarde de grillos y cigarras.

Sorprendió desnuda a la luna, que se bañaba en el estero.

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