Nosotros más allá del planeta

“La nave será encontrada y la grabación se reproducirá solo si hay civilizaciones avanzadas de navegación espacial en el espacio interestelar. Pero, el lanzamiento de esta botella dentro del océano cósmico dice algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta”, Carl Sagan (1977). Así se refirió el célebre astrofísico estadounidense a las dos sondas gemelas, Voyager I y Voyager II, enviadas al espacio con un mes y medio de diferencia, ambas con una copia de un “Disco de Oro” adherida a un costado, el cual era la piedra angular del proyecto titulado Sonidos de la Tierra, y contenía una colección de registros sonoros representativos de nuestro planeta: saludos en docenas de idiomas; sonidos de la naturaleza, como lo son  el canto de los grillos, el llanto de un bebé, y el golpeteo de la lluvia; así como grabaciones musicales representativas de algunas de las muchas civilizaciones terrestres en periodos distintos, tales como la Quinta Sinfonía de Beethoven, Johnny B. Good de Chuck Berry, y cantos de iniciación de niñas pigmeas de Zaire (actualmente, República Democrática del Congo).


El viaje: La NASA ha confirmado que Voyager II abandonó la influencia del Sol el 5 de noviembre de 2018. Voyager I entró al espacio interestelar en 2012.


Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, las dos grandes facciones vencedoras, representadas por Estados Unidos y por la Unión Soviética, se enfrascaron en una rivalidad ideológica y tecnológica que llegó –literalmente- hasta el espacio, lo que dio pie a la llamada “carrera espacial”. Durante más de veinte años el mundo entero fue cautivado por las proezas derivadas de tan ambiciosa competencia, hasta que finalmente en 1975 ambas cuadrillas unieron esfuerzos para poner en órbita a la nave soviética Soyuz junto al transbordador estadounidense Apolo. Dicho evento se consideró el fin de la carrera. Sin embargo, Estados Unidos hizo un esfuerzo adicional, no sólo para explorar los confines del cosmos, sino para ser escuchado más allá del globo terráqueo, para lo cual desarrolló el citado proyecto de Voyager l y ll que serían lanzados en 1977.


El equipo que armó el Disco de Oro: Fue dirigido por Carl Sagan e incluyó a Frank Drake, Ann Druyan, Timothy Ferris, Jon Lomberg y Linda Salzman Sagan.


Tratándose de una misiva de enorme relevancia y considerando las restricciones técnicas de almacenamiento de información, el contenido habría de ser minuciosamente seleccionado, y para ello la NASA, agencia responsable del proyecto, comisionó la labor a un equipo de divulgadores científicos encabezado por Carl Sagan, quien prepararía “algún mensaje para una posible civilización extraterrestre”. Como toda carta bien redactada, el mensaje en la botella iría acompañado de su remitente, que en este caso serían imágenes; fotografías de la vida cotidiana y de las especies que habitan el planeta azul, así como diagramas sobre nuestros sistemas métricos, de contabilización y de escritura. El destinatario, en este caso, no estaba del todo claro, ya que para que el material pudiera ser escuchado, habría de ser interceptado por una civilización suficientemente avanzada para descifrar y reproducir el contenido. 


Historia de amor: Carl Sagan y Ann Druyan se conocieron gracias al proyecto, se enamoraron y se casaron. 


La colosal hazaña aparece descrita por el mismo Sagan en su libro Murmullos de la Tierra, donde el autor relata el proceso de planificación del mensaje sonoro, así como el diseño del diagrama explicativo para su reproducción, el cual figura en la tapa trasera del disco. No obstante, como él mismo sugirió, el “Lanzamiento de esta botella”es, más que un esfuerzo concreto por buscar entablar comunicación con otras civilizaciones, una manifestación simbólica de nuestra capacidad como especie para compartir nuestro legado, permitiéndonos reflexionar sobre el minúsculo protagonismo de la humanidad en la totalidad del cosmos. 


El Disco de Oro de las sondas Voyager: Puede conseguirse en formato de disco compacto, bajo el título: Murmullos de la Tierra.


Quizá, muchos de nosotros, no lleguemos a conocer el resultado final de esta aventura, pero siempre valdrá la pena investigar y buscar comunicarse más allá de nuestro planeta.

En la siguiente liga podrás encontrar y disfrutar del contenido del disco: https://voyager.jpl.nasa.gov/golden-record/whats-on-the-record/

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