Apuntes sobre el arte dramático

Sobre el arte dramático, como de toda la literatura, siempre hay mucho que escribir. En principio vale la pena diferenciar tres aspectos primordiales de esta manifestación artística. 

Primero, el arte dramático es una expresión literaria milenaria que responde a las características y la estructura de un escrito que se definió desde la antigüedad clásica (y poco ha cambiado desde entonces), como lo demuestran los textos que se conservan y pertenecen a los trágicos griegos (Sófocles, Esquilo y Eurípides) y a los comediógrafos griegos y latinos (Aristófanes, Menandro, Plauto y Terencio), y que cuenta una historia que se desarrolla a partir del conflicto que vive el personaje protagónico y que se presenta con un tono que da pauta para la determinación del subgénero; por ejemplo, serio para tragedia y festivo para la comedia.

Segundo, a la par del texto literario se lleva a cabo –también desde la antigüedad clásica– su puesta en escena, que es la acción artística que se pretende realizar luego de crear una obra de teatro, porque el objetivo principal de ésta es, precisamente, representarla para expresar el arte vivo del teatro, en un escenario, con unos actores, su vestuario, su maquillaje u otros artilugios que apoyan su caracterización, además el juego de luces, la música, los efectos especiales, etcétera.

La tercera aclaración se perfila interesante en el hecho de que algunas personas piensan y expresan que un texto dramático es algo ajeno a la representación teatral, porque separan el texto literario que parece ajeno a lo que vemos en el escenario cuando en realidad son artes intrínsecas, y resulta un tanto alarmante si esto lo dicen, incluso, personas que se consideran cultas, y añaden algo así: “el guion teatral que los actores usan para saber qué hacer en el escenario”.

Es importante tener presente que en el caso de la representación teatral no existe y nunca ha existido algo que se llame “guion teatral”, ya que los guiones son documentos que se elaboran con un formato específico y se utilizan para la realización de grabaciones de medios audiovisuales como la televisión, la radio y el cine e incluyen programas, entrevistas o una filmación de cualquier tipo, y a veces se acompañan de un storyboard, que es una guía de imágenes o sonidos que se requieren.

Quizá la confusión se deba a que cuando un director de escena teatral decide realizar el montaje de un texto dramático, éste se convierte en un libreto o libro de dirección, que toma la obra dramática escrita y, a partir de las acotaciones y los diálogos que ha creado el dramaturgo, le hace las modificaciones que considera necesarias para su concepto de puesta en escena e incluyen: el trazo escénico (las entradas y salidas de los personajes y su tránsito por el escenario mientras está a la visa del público, a veces también desde bambalinas); la distribución y uso de la escenografía y la utilería por escenas o actos; el esquema de iluminación de principio a fin de la representación; el concepto de vestuario de acuerdo con la época marcada o su adecuación a un contexto más actual; la propuesta de maquillaje, iluminación, musicalización y los efectos especiales si la obra los requiere, entre otros aspectos técnicos y artísticos. A veces el director de escena trabaja estos conceptos con un equipo técnico.

Para concluir, conviene reforzar el hecho de que el arte dramático reúne, entonces, varias expresiones a tener en cuenta: el texto dramático, por un lado, que pertenece a un género literario con sus cualidades artísticas (escritura y estructura); por otro lado, el arte de la representación teatral, que es la puesta en escena e incluye otras acciones artísticas dignas de mencionar: la dirección escénica, la actuación, la creación escenográfica, la elaboración del vestuario y maquillaje, el diseño de iluminación y el concepto de musicalización, amén de toda la planta técnica que interviene detrás de bastidores, y nunca un “guion teatral”.

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