Tomo la pregunta del título de este texto y, entonces, recuerdo haber gritado por eventos que me generaron alegría, miedo, dolor, tristeza o placer. Una aterradora escena en mi mente es verme de niño cuando alzaba la voz para llamar a mi perro y evitar que lo atropellaran. También, ubico en el archivo de mi memoria observar a otros gritando por distintas circunstancias: una niña encontrando a sus padres después de haberse perdido en una plaza pública, aficionados festejando un gol, alguien que se pega con el filo de una mesa, una persona que se asusta por el sorpresivo ladrido de un perro… Pero nunca imaginé que un grito pudiera provenir de una situación poética de tristeza, angustia, dolor y miedo; menos que terminara convertida en una obra maestra de la humanidad,  y este es el secreto de la conocida pintura del noruego Edvard Münch, cuyo título original es Skrim (El grito) y que por sí sola es capaz de transmitir su poder expresivo: los colores cálidos, los tonos anaranjados, el cielo fluido, las líneas onduladas, una persona en primer plano con gesto de angustia y otros dos individuos que se pueden apreciar a lo lejos.


La pintura del noruego Edvard Münch se caracteriza por la estilización de la figura, la prolongación de las líneas y, por momentos, la intensidad cromática. Es, sin duda, un referente del expresionismo.


el grito edvard munch

El autor escribió en su diario en 1891 sobre el momento que lo llevó a concebir el maravilloso lienzo, el cual se dio una tarde en la que paseaba junto con dos amigos por un mirador de la colina Ekeberg, desde donde se podía apreciar el paisaje de Oslo:

Iba por la calle con dos amigos cuando el sol se puso. De repente, el cielo se tornó rojo sangre y percibí un estremecimiento de tristeza. Un dolor desgarrador en el pecho (…) Lenguas de fuego como sangre cubrían el fiordo negro y azulado y la ciudad. Mis amigos siguieron andando y yo me quedé allí, temblando de miedo. Y oí que un grito interminable atravesaba la naturaleza.

Münch produjo cuatro versiones originales de esta pintura. La más famosa, terminada en 1893, se encuentra en la Galería Nacional de Oslo, Noruega.


El artista sufrió muy joven la pérdida de sus seres queridos, y el espectro de la muerte, que llenó su niñez, lo acompañó durante toda su vida, lo cual se convirtió en uno de los temas recurrentes en sus obras.


He podido apreciar el cuadro muchas veces en copias y fotografías, realmente lo he disfrutado, sin embargo, nunca supuse que pudiera guardar una historia tan emotiva en su gestación.

De seguro, la próxima ocasión que grite, no vendrá una imagen tan relevante.

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