Hacia las primeras décadas del siglo XX, sólo se podía acceder al futbol por dos medios: se era socio de un club exclusivo, como el alemán, el español o el inglés, o quedaba el llano, abierto para todos. 

La Ciudad de México terminaba por el poniente con el Bosque de Chapultepec; por el oriente, no iba más allá de San Lázaro; hacia el sur, desembocaba en Bucareli y la avenida Chapultepec, y por el norte terminaba en la Glorieta de Peralvillo. 


Ignacio Trelles nació el 31 de Julio de 1916  y murió el 24 de marzo de 2020. Fue jugador y director técnico de Futbol, ámbito en el cual se le conoció como don Nacho. Hasta el día de su fallecimiento era el entrenador de balompié con más títulos de liga en la era profesional de este deporte en México. También dirigió a la selección mexicana en Copa Mundial y en Juegos Olímpicos. 


¡Lo demás, era prácticamente llano! La Roma, la del Valle, Narvarte, Mixcoac o Tacubaya, La Condesa y las laterales de Tlalpan. ¡Todo era una cancha de futbol! Llano inmenso en el que jugaban los capitalinos sin recursos y aquellos otros que querían probar el verdadero futbol mexicano. 

Yo me juntaba con una palomilla, de la que recuerdo mucho a Manuel Tamez, quien sería años más tarde un cómico conocido como Régulo; Daniel Pérez Alcaraz, bajito él, pero le gustaba ponerse de portero, y otros más. Para nosotros, Chapultepec era como nuestro patrio privado, ahí nos gustaba jugar. Como la mayoría de las veces no teníamos dinero para adquirir un balón de cuero, jugábamos con lo que tuviéramos a la mano: las medias de las hermanas, un bote, hasta un trapo enrollado. Sin duda, lo mejor de todo era jugar con una gran toronja o una naranja, de esas grandes, a la que simplemente le hacíamos un hoyo pequeño, la chupábamos con cuidado para no maltratar la fruta, extraíamos su jugo, la dejábamos secar al sol un rato, mientras hacíamos otras cosas y…


Por lo general, en muchos países, los niños comienzan a practicar futbol con una cascarita, ya sea en la escuela, un parque o en la calle. Posteriormente, ingresan a un equipo organizado que a su vez se inscribe en una liga de este deporte. Hay organizaciones exitosas con una oferta de torneos muy interesante para niños y jóvenes, tal es el caso de la liga Bari en Ciudad de México.


¡A jugar!  A echar la famosa “cascarita”. 

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